En el CES de este año, los hogares inteligentes han dado un salto de la interconexión de productos individuales a la inteligencia espacial.
Mediante radar de ondas milimétricas y sensores ambientales, el hogar puede percibir los ritmos de sueño de sus habitantes y ajustar automáticamente la intensidad de la iluminación y la temperatura del aire acondicionado.
La cocina inteligente se conecta con el sistema de gestión de ingredientes del refrigerador, genera recetas automáticamente y las envía al horno.
El hogar ya no es un frío contenedor arquitectónico, sino que se ha convertido en un socio inteligente capaz de percibir emociones y servir de forma proactiva.